"Se fue por ese mundo adelante tan contento de la vida libre, que (...) no echaba de menos la abundancia de la casa de su padre, ni el andar a pie le cansaba, ni el frío le ofendía, ni el calor le enfadaba, (...) tan bien dormía en parvas, como en colchones" (Miguel de Cervantes, Novelas Ejemplares).
Fue leer este párrafo de Miguel de Cervantes y no me lo pensé dos veces. No encontraba trabajo estable, en mi casa vivía bien, pero no era cosa de andar a la coca boba. El mundo estaba ahí, carretera adelante, y mi futuro no podía ser internet, los whatsapp, la tele y las copas con la misma gente en el mismo tugurio de costumbre.
Lo comenté con mi hermano primero, luego con mis padres. Juan lo entendió, pero ellos verbalizaron todos los miedos. Que ¿dónde iba a ir?, que ¿con qué dinero?, que ¿qué iba a hacer? Mi respuesta no tenía respuesta. Si fuera capaz de constestar a la sarta de preguntas, mi aventura no sería tal aventura, sería un proyecto diseñado. Pero esto mío era una huida hacia adelante, un caminar sin volver la vista atrás, era ir a conquistar un nuevo día sin preveer que pasaría el segundo.
Por eso salí sin maleta, ¿qué más daba un pantalón más, unos calcetines más? Si no tenía dinero para una pensión, una maleta iba a ser un objeto pesado que me haría caminar lastrado.
La última noche que pasé en casa no cené. Si al día siguiente no tenía el sustento asegurado, el estómago un poco más saciado no me iba a sacar de apuros. Ni me duché por la mañana, total a las horas iba a oler a puerco espín.
Tardé en decidirme qué camino tomar. El pueblo tenía cuatro carreteras, siguiendo los puntos cardinales. Al norte estaba la europa de los mercaderes, al sur al-andalus, al este la costa más cercana, al oeste la llanura, la extremadura y la ilusión lusitana.
Desperté a Juan y le planteé mi duda. Me dijo que no me lo pensara, el oeste.
Y hacia allí me dirijí con el alba.
jueves, 8 de marzo de 2012
miércoles, 7 de marzo de 2012
La Tacucha
En mi familia hay antepasados que merecen no quedar en el ostracismo. Y una prima de mi abuelo Rafael, es una de ellas.
María Pérez Pérez, casada con "el Tacucho", era conocida en el Carche como María "l'alcalde" y cuando enviudó y vino a vivir a Pinoso -a la calle Pintor Albert, antes La Paz,- pasó a ser María "la Tacucha".
Era una mujer de armas tomar, de pronóstico reservado, por eso su apodo de María "l'alcalde". Era de la familia de los "petanos", que eso también marca.
Lo de armas tomar, aparte de ser una frase hecha, en la "Tacucha" era una verdad como un templo. Dormía con un revolver debajo del almohadón porque en su casa, decían, guardaba unes coxineres con bastante dinero.
Era bajita y muy autoritaria. A mi madre le pedía habitualmente que la acompañara al banco de Monóvar donde tenía su cuenta corriente, no para sacar ni meter dinero, sino para ver si estaban allí sus ahorros. Venía a casa con asiduidad y yo la recuerdo como un personaje esperpéntico.
Como tocaba en la época, era más franquista que el mismo Franco. Sus días acabaron en Castellón en casa de una sobrina que le prometió, a cambio de la herencia, que la llevaría a Madrid a ver en persona al Caudillo. María la "Tacucha" la creyó a pies juntillas y se fue a vivir con la sobrina que jamás, como era de esperar, la llevó a ver a Franco.
En Pinoso ni en el Carche dejó legado alguno, ni incluso a Elisín, a quien crió desde pequeñita al fallecer su madre, una hermana de María. Bueno, miento, la sobrina de Castellón se acercó unos años después de fallecer María y le trajo a mi madre, por deseo expreso de su tia María, un saquito con cinco kilos de arroz. Eso fue todo.
María Pérez Pérez, casada con "el Tacucho", era conocida en el Carche como María "l'alcalde" y cuando enviudó y vino a vivir a Pinoso -a la calle Pintor Albert, antes La Paz,- pasó a ser María "la Tacucha".
Era una mujer de armas tomar, de pronóstico reservado, por eso su apodo de María "l'alcalde". Era de la familia de los "petanos", que eso también marca.
Lo de armas tomar, aparte de ser una frase hecha, en la "Tacucha" era una verdad como un templo. Dormía con un revolver debajo del almohadón porque en su casa, decían, guardaba unes coxineres con bastante dinero.
Era bajita y muy autoritaria. A mi madre le pedía habitualmente que la acompañara al banco de Monóvar donde tenía su cuenta corriente, no para sacar ni meter dinero, sino para ver si estaban allí sus ahorros. Venía a casa con asiduidad y yo la recuerdo como un personaje esperpéntico.
Como tocaba en la época, era más franquista que el mismo Franco. Sus días acabaron en Castellón en casa de una sobrina que le prometió, a cambio de la herencia, que la llevaría a Madrid a ver en persona al Caudillo. María la "Tacucha" la creyó a pies juntillas y se fue a vivir con la sobrina que jamás, como era de esperar, la llevó a ver a Franco.
En Pinoso ni en el Carche dejó legado alguno, ni incluso a Elisín, a quien crió desde pequeñita al fallecer su madre, una hermana de María. Bueno, miento, la sobrina de Castellón se acercó unos años después de fallecer María y le trajo a mi madre, por deseo expreso de su tia María, un saquito con cinco kilos de arroz. Eso fue todo.
martes, 6 de marzo de 2012
Bomberos
Ha tenido un final feliz, pero fue una desdicha de órdago a la grande.
En Pinoso, en el primer polígono industrial, en una de las esquinas que quedaba descuadriculada, se piensa por el alcalde de turno, construir un parque de bomberos. Fue una gilipollada, porque los bomberos de nuestra comarca tenían y tienen la sede en Elda-Petrer, y no podía haber una subsede en Pinoso, por el propio diseño logístico del cuerpo.
Pero incomprensiblemente, el Ayuntamiento cede unos terrenos al consorcio y se contruye una sede con helipuerto incluido. Allí no había más que el viejo camión de bomberos que compró el Ayuntamiento toda la vida y una motobomba que en verano traía el consorcio para que aquello tuviera una mínima justificación en la lucha contrincendios.
Pero nunca un bombero profesional utilizó las instalaciones. Ni aquello fue sede de bomberos jamás. En Pinoso, como en otros pueblos, había un cuerpo de voluntarios, entre ellos los policías, que en caso de incendio no podían ni acercarse al fuego. Su misión era acordonar la zona y como mucho refrescar los edificios anejos para que no se propagara el fuego. Pero, ni en el caso de haber una persona o varias quemándose podían hacer nada, hasta que llegaran los bomberos de verdad con sus equipos inífugos y sus medios materiales para solucionar tragedias de este tipo.
Pasaban los años y aquello era un hazmerreir. Un edificio de hormigón con gimnasio, dependencias, garaje... y cerrado a cal y canto.
El Ayuntamiento pensó que aquello podía ser la sede de la Policía Local, que por entonces, en el Ayutamiento disponia de un despacho, un aseo y un calabozo de reducidas dimensiones. Se puso en contacto con el Consorcio Provincial y se procedió a desafectar la entrega que se hizo en su día al mismo, revertiendo todo aquello al Ayuntamiento de Pinoso y poder ser utilizado. Un acta que firmó entre otros mi amiga Charo, como Secretaria General del Consorcio de Bomberos de la Diputación de Alicante, cerró este capítulo desdichado.
En Pinoso, en el primer polígono industrial, en una de las esquinas que quedaba descuadriculada, se piensa por el alcalde de turno, construir un parque de bomberos. Fue una gilipollada, porque los bomberos de nuestra comarca tenían y tienen la sede en Elda-Petrer, y no podía haber una subsede en Pinoso, por el propio diseño logístico del cuerpo.
Pero incomprensiblemente, el Ayuntamiento cede unos terrenos al consorcio y se contruye una sede con helipuerto incluido. Allí no había más que el viejo camión de bomberos que compró el Ayuntamiento toda la vida y una motobomba que en verano traía el consorcio para que aquello tuviera una mínima justificación en la lucha contrincendios.
Pero nunca un bombero profesional utilizó las instalaciones. Ni aquello fue sede de bomberos jamás. En Pinoso, como en otros pueblos, había un cuerpo de voluntarios, entre ellos los policías, que en caso de incendio no podían ni acercarse al fuego. Su misión era acordonar la zona y como mucho refrescar los edificios anejos para que no se propagara el fuego. Pero, ni en el caso de haber una persona o varias quemándose podían hacer nada, hasta que llegaran los bomberos de verdad con sus equipos inífugos y sus medios materiales para solucionar tragedias de este tipo.
Pasaban los años y aquello era un hazmerreir. Un edificio de hormigón con gimnasio, dependencias, garaje... y cerrado a cal y canto.
El Ayuntamiento pensó que aquello podía ser la sede de la Policía Local, que por entonces, en el Ayutamiento disponia de un despacho, un aseo y un calabozo de reducidas dimensiones. Se puso en contacto con el Consorcio Provincial y se procedió a desafectar la entrega que se hizo en su día al mismo, revertiendo todo aquello al Ayuntamiento de Pinoso y poder ser utilizado. Un acta que firmó entre otros mi amiga Charo, como Secretaria General del Consorcio de Bomberos de la Diputación de Alicante, cerró este capítulo desdichado.
lunes, 5 de marzo de 2012
¿Abiertas o cerradas?
Esta entrada viene provocada por el cambio que en los estatutos de la asociación de la tercera edad "11 de septiembre", ha tenido días atrás.
Sentemos bases: en primer lugar diremos que antes del cambio estatutario, los órganos de dirección se elegían por listas abiertas. El/la que más votos sacaba, era presidente/a; el/la segundo/a, vicepresidente/a; el/la tercero/a, era por obligación secretario/a; el/la cuarto/a, era sin excusa el/la tesorero/a y el resto vocales. Parece democrático, ¿no?
Yo soy partidario que en pueblos de menos de veinte mil, las listas deberían ser abiertas. Que los votantes eligieran a quien más le gustara y no a quien el partido coloca en los primeros lugares. Que el/la alcalde/sa fuera quien consiguiera más votos entre los/las presentados/as. Y que él/ella eligiera sus concejales/as para gobernar.
Ya sé que esta formula tiene muchos detractores. Los argumentos se basan en que se elimina el sistema partidista, que una vez elegido/a sería difícil el control disciplinario que ejercen los partidos políticos,... Eso sería tema para un debate, o cien debates. Pero a priori, me gusta la lista abierta, lo manifiesto.
Volviendo al tema: entonces, ¿nuestros mayores han dado un paso atrás, eligiendo pasar de listas abiertas a cerradas para futuras votaciones? Pues yo digo que no, y aclaro para que no sea una contradicción con los párrafos anteriores.
Tal y como estaba en los estatutos, un/a presidente/a elegido/a con amplia mayoría, podría tener en su Junta Directiva como vicepresidente/a a su oponente y complicarle el mandato día a día. O que el/la tercero/a en número de votos no supiera escribir y/o manejar un ordenador, y por lo tanto estaría impedido/a para ejercer como secretario/a. O que el/la cuarto/a no supiera sumar y tuviera que ejercer de tesorero/a.
¿Cómo se solucionaban estos problemas con los estatutos anteriores? Pues que las actas las hacía uno/a, las cuentas las llevaba otro/a y las firmaban los titulares. Y no hacemos mención a los/as otros/as, ¿vale?
Y en aras a la autonomía de nuestros mayores, que son capaces de llevar sus cuentas y de redactar actas de sesiones, en aras a tener una junta directiva de gente homogénea y que no tenga en su seno a detractores por el mero hecho de ser contrarios al/a la presidente/a electo/a, opino que han hecho bien cambiando estos dos artículos de sus estatutos. Porque una cosa es ganar unas elecciones y presidir la asociación y otra tener que hacerlo al lado de frustrados/as que han quedado segundos/as, terceros/as y que, como los patos, lo que no se comen lo echan a perder. Que un mandato son muchos días -más de mil- y pueden parecer el doble.
El que vale, vale y el que no, p'a cabo.
Sentemos bases: en primer lugar diremos que antes del cambio estatutario, los órganos de dirección se elegían por listas abiertas. El/la que más votos sacaba, era presidente/a; el/la segundo/a, vicepresidente/a; el/la tercero/a, era por obligación secretario/a; el/la cuarto/a, era sin excusa el/la tesorero/a y el resto vocales. Parece democrático, ¿no?
Yo soy partidario que en pueblos de menos de veinte mil, las listas deberían ser abiertas. Que los votantes eligieran a quien más le gustara y no a quien el partido coloca en los primeros lugares. Que el/la alcalde/sa fuera quien consiguiera más votos entre los/las presentados/as. Y que él/ella eligiera sus concejales/as para gobernar.
Ya sé que esta formula tiene muchos detractores. Los argumentos se basan en que se elimina el sistema partidista, que una vez elegido/a sería difícil el control disciplinario que ejercen los partidos políticos,... Eso sería tema para un debate, o cien debates. Pero a priori, me gusta la lista abierta, lo manifiesto.
Volviendo al tema: entonces, ¿nuestros mayores han dado un paso atrás, eligiendo pasar de listas abiertas a cerradas para futuras votaciones? Pues yo digo que no, y aclaro para que no sea una contradicción con los párrafos anteriores.
Tal y como estaba en los estatutos, un/a presidente/a elegido/a con amplia mayoría, podría tener en su Junta Directiva como vicepresidente/a a su oponente y complicarle el mandato día a día. O que el/la tercero/a en número de votos no supiera escribir y/o manejar un ordenador, y por lo tanto estaría impedido/a para ejercer como secretario/a. O que el/la cuarto/a no supiera sumar y tuviera que ejercer de tesorero/a.
¿Cómo se solucionaban estos problemas con los estatutos anteriores? Pues que las actas las hacía uno/a, las cuentas las llevaba otro/a y las firmaban los titulares. Y no hacemos mención a los/as otros/as, ¿vale?
Y en aras a la autonomía de nuestros mayores, que son capaces de llevar sus cuentas y de redactar actas de sesiones, en aras a tener una junta directiva de gente homogénea y que no tenga en su seno a detractores por el mero hecho de ser contrarios al/a la presidente/a electo/a, opino que han hecho bien cambiando estos dos artículos de sus estatutos. Porque una cosa es ganar unas elecciones y presidir la asociación y otra tener que hacerlo al lado de frustrados/as que han quedado segundos/as, terceros/as y que, como los patos, lo que no se comen lo echan a perder. Que un mandato son muchos días -más de mil- y pueden parecer el doble.
El que vale, vale y el que no, p'a cabo.
Capullo (III)
Antonio "Capullo", como sabemos, trabajaba de oficinista en la Bodega Cooperativa, donde Pere Jara era el contable. Además estaba el bodeguero, en este caso eran dos, los hermanos "Llarg" y personal eventual en tiempo de la elaboración.
Pere le tenía pavor a las carretillas, y como los trabajadores lo sabían, una tarde-noche de final de vendimia, estando "Capullo" y Pere dentro del cuartucho que hacía de abrigo a la báscula donde pesaban los remolques de uva, por el ventanuco que comunicaba al exterior, sueltan un par de carretillas que rebotaban sus estelas de fuego en paredes, mesa,...
Pere en un ataque de pánico, se sube a la espalda de "Capullo" que estaba sentado a la mesa confecionando los recibos a los agricultores. Cuando acaban las paraes de las carretillas, Pere se baja de la chepa de "Capullo" y le pregunta si ha pasado algo. Toni dice que no, que todo está correcto, a excepción de los calcetines roídos por el fuego. Se levanta los camales y enseña los calcetines divididos en dos piezas por las chispas. La venganza estaba servida.
Antonio "Capullo" tuvo la delicadeza de medir el tiro de la chimenea de la bodega donde los trabajadores se reunían alrededor de una hoguera de raspa, para comer, de una a dos de la tarde. Colocó un petardo gordo y en la mecha un cigarro para retardar el encendido, lo ató a un cordel de la medida de la chimenea y cuando los trabajadores habían puesto las longanizas y alguna chuleta viuda a asar en las parrillas y daban los primeros tragos del vino, que ad libitum, bebían para acompañar la comida, lo descolgó desde el tejado, al tiempo que el se marchaba a Pinoso a comer. No llevaba cincuenta metros andados, Paseo abajo, cuando un estruendo resonó en el interior de la bodega.
A la mierda las longanizas, la chuleta, el pan tostado, los tramusos, la frità de conill, las olivas.
Creo que no volvieron a gastarle otra putada como aquella a "Capullo". Las vendettas eran terribles.
Pere le tenía pavor a las carretillas, y como los trabajadores lo sabían, una tarde-noche de final de vendimia, estando "Capullo" y Pere dentro del cuartucho que hacía de abrigo a la báscula donde pesaban los remolques de uva, por el ventanuco que comunicaba al exterior, sueltan un par de carretillas que rebotaban sus estelas de fuego en paredes, mesa,...
Pere en un ataque de pánico, se sube a la espalda de "Capullo" que estaba sentado a la mesa confecionando los recibos a los agricultores. Cuando acaban las paraes de las carretillas, Pere se baja de la chepa de "Capullo" y le pregunta si ha pasado algo. Toni dice que no, que todo está correcto, a excepción de los calcetines roídos por el fuego. Se levanta los camales y enseña los calcetines divididos en dos piezas por las chispas. La venganza estaba servida.
Antonio "Capullo" tuvo la delicadeza de medir el tiro de la chimenea de la bodega donde los trabajadores se reunían alrededor de una hoguera de raspa, para comer, de una a dos de la tarde. Colocó un petardo gordo y en la mecha un cigarro para retardar el encendido, lo ató a un cordel de la medida de la chimenea y cuando los trabajadores habían puesto las longanizas y alguna chuleta viuda a asar en las parrillas y daban los primeros tragos del vino, que ad libitum, bebían para acompañar la comida, lo descolgó desde el tejado, al tiempo que el se marchaba a Pinoso a comer. No llevaba cincuenta metros andados, Paseo abajo, cuando un estruendo resonó en el interior de la bodega.
A la mierda las longanizas, la chuleta, el pan tostado, los tramusos, la frità de conill, las olivas.
Creo que no volvieron a gastarle otra putada como aquella a "Capullo". Las vendettas eran terribles.
viernes, 2 de marzo de 2012
Quinientos millones
Eran quinientos millones de jinetes cabalgando al alba
con jirones de colores apastelados
y llegando algunos al cruce de un camino cenagoso
y dejando sus grupas al poniente
enfilaron los rayos del sol en sus cabezas
y nunca desmayaron en su aguerrido intento
de llegar al nacimiento de la luz
de conocer los secretos del fanal incandescente
de experimentar sensaciones
de una proximidad incidente en el punto
donde las rosas irisan a blanco
donde los deseos se acrisolan
y se pueden guardar en tarros de esencia
para arrinconar para siempre la desidia
para suspirar por el futuro próximo
y volver de un viaje sin tiempo ni espacio
y descansar para siempre en el quicio
con los ojos cegados por lo mundano
y las sensaciones de haber experimentado
lo intangible, el deseo en su estado puro.
con jirones de colores apastelados
y llegando algunos al cruce de un camino cenagoso
y dejando sus grupas al poniente
enfilaron los rayos del sol en sus cabezas
y nunca desmayaron en su aguerrido intento
de llegar al nacimiento de la luz
de conocer los secretos del fanal incandescente
de experimentar sensaciones
de una proximidad incidente en el punto
donde las rosas irisan a blanco
donde los deseos se acrisolan
y se pueden guardar en tarros de esencia
para arrinconar para siempre la desidia
para suspirar por el futuro próximo
y volver de un viaje sin tiempo ni espacio
y descansar para siempre en el quicio
con los ojos cegados por lo mundano
y las sensaciones de haber experimentado
lo intangible, el deseo en su estado puro.
jueves, 1 de marzo de 2012
Cantinas
Se ha cubierto de gloria, una vez más. La Consellería de Educación, claro, con el tema de las cantinas de los institutos. Ha durado el experimento dos meses. Un ¡bluff!
Las cantinas de los institutos era potestad de los consejos escolares de centro el adjudicarlas, y así se valoraban méritos y condiciones sociales para que se quedara con ella quien mejor y más lo necesitaba.
Pero los próceres de la avenida de Campanar de Valencia, pensaron que si lo hacían ellos, la cosa sería más justa y además, quien ofertara más dinero al mes y más mejoras, sería el justo ganador de la convocatoria.
Y así, en este curso, una empresa gana todas las cantinas que no se adjudicaron en septiembre pasado y se queda con un mini-monopolio en distintas poblaciones. Sospechoso que sea una empresa y no una distinta en Campello, Pinoso, Elda, Alicante...
Yo conozco al cantinero del instituto del Plá de Alicante y a la cantinera de Pinoso, y en ambos casos la comunidad educativa estaba contenta contenta con ellos, llevaban varios años en el trabajo y eran como de la familia.
Pues de golpe y porrazo, por ofertar quince euros más al mes que ellos, se queda con la contrata una empresa. Contrata el empresario a personal para que atienda todas las cantinas conseguidas, y en dos meses la empresa se disuelve y deja en la estacada al personal contratado y a los institutos que se quedan con la cantina cerrada, mientras los que han quedado segundos en el baremo toman posesión. De esta forma la cantinera de Pinoso volverá a la barra desde donde ha servido desayunos durante años a los alumnos del "José Marhuenda Prats".
Mi reflexión para los zopencos que la han cagado. Primero: que concoce mucho mejor el percal el torero que el presidente, por lo que quitarle poder a los consejos escolares es una medida errónea, pero el afán de putear a la comunidad educativa de base se hizo manifiesto una vez más. Segundo: que las cantinas de los institutos dan trabajo y ganancias a una empresa familiar, pero no a una empresa que se queda toda la contrata, sin conocer el volumen de ingresos de cada lugar y si es rentable el contratar personal y además querer ganar dinero desde el despacho de gestión.
Las cagadas se suceden y el que las sufre es el estudiante, las familias y sobre todo el consejo escolar, que ve mermada su capacidad de decisión y que desde la Consellería no se gana en eficacia.
Las cantinas de los institutos era potestad de los consejos escolares de centro el adjudicarlas, y así se valoraban méritos y condiciones sociales para que se quedara con ella quien mejor y más lo necesitaba.
Pero los próceres de la avenida de Campanar de Valencia, pensaron que si lo hacían ellos, la cosa sería más justa y además, quien ofertara más dinero al mes y más mejoras, sería el justo ganador de la convocatoria.
Y así, en este curso, una empresa gana todas las cantinas que no se adjudicaron en septiembre pasado y se queda con un mini-monopolio en distintas poblaciones. Sospechoso que sea una empresa y no una distinta en Campello, Pinoso, Elda, Alicante...
Yo conozco al cantinero del instituto del Plá de Alicante y a la cantinera de Pinoso, y en ambos casos la comunidad educativa estaba contenta contenta con ellos, llevaban varios años en el trabajo y eran como de la familia.
Pues de golpe y porrazo, por ofertar quince euros más al mes que ellos, se queda con la contrata una empresa. Contrata el empresario a personal para que atienda todas las cantinas conseguidas, y en dos meses la empresa se disuelve y deja en la estacada al personal contratado y a los institutos que se quedan con la cantina cerrada, mientras los que han quedado segundos en el baremo toman posesión. De esta forma la cantinera de Pinoso volverá a la barra desde donde ha servido desayunos durante años a los alumnos del "José Marhuenda Prats".
Mi reflexión para los zopencos que la han cagado. Primero: que concoce mucho mejor el percal el torero que el presidente, por lo que quitarle poder a los consejos escolares es una medida errónea, pero el afán de putear a la comunidad educativa de base se hizo manifiesto una vez más. Segundo: que las cantinas de los institutos dan trabajo y ganancias a una empresa familiar, pero no a una empresa que se queda toda la contrata, sin conocer el volumen de ingresos de cada lugar y si es rentable el contratar personal y además querer ganar dinero desde el despacho de gestión.
Las cagadas se suceden y el que las sufre es el estudiante, las familias y sobre todo el consejo escolar, que ve mermada su capacidad de decisión y que desde la Consellería no se gana en eficacia.
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