lunes, 29 de octubre de 2012

S.K. y el inglés (I)

    Estando en México (18 de octubre) nos enteramos de la noticia de la muerte de Sylvia Kristel, la protagonista de Emmanuelle (1974), el mito. Con solo 60 años un cáncer se la llevó. Comentábamos la famosa escena del avión, donde unos polvos la encumbraron al estrellato del cine erótico. Cuando se estrenó la película, yo celebraba mi decimoquinto cumpleaños, y la holandesa no pasó desapercibida en mi pubertad.
    Pero eso que pasaba en la película dentro del avión, siempre creí que era una licencia del director, que eso en la vida real no pasa. ¿No pasa? ¡Eso creía yo!
    Nos situamos en el avión de regreso a España el 20 de octubre. Fila 31 del vuelo de AeroMéxico AM001. Yo sentado en el primer asiento del pasillo, es decir el "D", el "E" vacío y en el otro pasillo, el "F" otro pasajero.
    En el last minut aparece una joven negra (color Obama) de unos treinte años, guapa, con un par de poderosas razones para pedir en inglés un help a la hora de colocar su equipaje en el altillo del avión, sacar un portátil que dejo en su asiento y colocarse el cinturón de seguridad porque aquello empezaba a moverse por las pistas de rodadura. Por cierto, en la maniobra de levantarme y ayudarle al inclinar la cabeza para no darme con el altillo, incliné la cabeza y la pérdida de equilibrio me llevó a escasos centímetros de sus exhuberantes pechos. La chica me dice si hablo inglés, le contesto que no, y es el viajero de su derecha el que se ofrece a ayudarle porque él si habla inglés. Entiendo que se presenta como un directivo de la Pepsi Internacional, que viene de hacer controles de calidad en Guatemala, México, que viaja a España y terminará su recorrido en Italia, su país. Desde ese momento no dejan ambos de hablar, hablar, hablar en inglés, es evidente.
    Despega el avión, reparten las mascarillas para  poder dormir sin que la luz te moleste, sacamos las mantitas de las bolsas, el almohadón, nos acomodamos y empiezan a servir la cena. La pareja, que no deja de hablar en inglés, pide y se toma cada uno cuatro copas de wine, que a ella le resulta excelente y a él, por simpatía, también. Retiran el servicio las azafatas y apagan la luz del avión, porque ya eran las diez y media de la noche, hora mexicana. (continúa)
                                                                               

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