lunes, 10 de diciembre de 2012

San Pedro se la bendiga

     Desayuno con perlas políticas el pasado lunes día 3 de diciembre. La prensa provincial ante la renovación de cargos de la próxima semana en el PP, leemos que en Pinoso José Mª Amorós no repetirá pero propone delfín: Camilo Pastor Pastor.
     ¿Pero cuando los militantes del PP podrán presentarse y votar libremente los cargos orgánicos? ¿Por qué esa puta manía de designar a dedo, lo que otros han de ratificar?
      Ejemplos tenemos a nivel nacional: Fraga designa a Aznar, Aznar designa a Rajoy (por rechazo de Rato, según cuenta en sus memorias Josemari). En el camino hay intentos frustrados como Hernández Mancha y otros, pero siempre el que está propone al siguiente. Menosprecio militante habemus.
     A mi modesto entender, creo que es mejor que la gente se postule si se cree capaz de liderar un proyecto y tiene los avales de un grupo de militantes. Y si hay más de una opción, a votar, el ejercicio más sano de la democracia.
     Designar tiene varios inconvenientes: el que está en la poltrona se atribuye poderes divinos para ser quien elija al/a la sucesor/a. Y se puede equivocar, o puede renunicar el/la propuesto/a. Pero sobre todo priva a la base de poder presentarse, de decir aquí estoy yo, de elaborar un proyecto de futuro para un Ayuntamiento, para una Comunidad Autónoma, para España.
     Y lo que es denigrante en las filas populares es la moda implantada hace unos años de dimitir a los pocos meses de ser investido en un cargo, dejando al/a la segundo/a la legislatura. Casos como el de Díaz Alperi (imputado hasta las trancas y protegido por mor del aforamiento en las Cortes Valencianas) que deja la Alcaldía a Sonia Castedo, como Camps deja el Molt Honorable sillón a Alberto Fabra tras ser flagelado por el caso Gürtel (correa en alemán). ¿Pero con quien cuentan para unas decisiones tan trascendentes? Siempre el de arriba, manda -sin derecho a réplica- sobre el de abajo, se equivoque o no. Y esto no es sano, es un mal endémico donde la sumisión y el miedo a opinar campan a sus anchas por entre la militancia.
     José María Amorós no debería proponer candidato, porque esto de la política no va por línea sucesoria. Las líneas sucesorias son para las monarquías. Aunque Franco también utilizó la fórmula para reinstaurar la dinastía borbónica en España. Quizá es el ejemplo. Debería postularse Camilo, Maria José y quien quisiera y luego, tras publicitar el proyecto, que militantes y simpatizantes elijan. Yo creo cientos de ojos ven más y mejor que dos. Pero la práctica popular va por otros derroteros.
     Nadie se puede creer un dios en estas cuitas, pero si así fuera, a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga.

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