domingo, 30 de diciembre de 2012

Acabamos el año

    Un par de reflexiones para acabar el año. La primera es que con esto de la crisis estamos a punto de liquidar una lacra que nos invadía los móviles en Navidad y Año Nuevo. Los famosos mensajes casi han desaparecido, solo unos cuantos testimoniales. Pero la vorágine aquella tan impersonal casi siempre, de reenviar un mensaje que otro había enviado que a su vez lo había recibido de un tercero y que éste lo había copiado de no se quien, ha terminado. Mensajes de tres pantallas de movil, algunos más discretos de dos, los menos de una, nos ocupaban mientras cenabas con la familia o amigos en Nochebuena o Nochevieja. Luego venían las noticias que informaban que el vulgo espeso había mandado decenas de millones de mensajes, cada año superando al anterior. Menos mal, que se acaban estas modernas costumbres.
    Otra reflexión. Justo ahora que los chavales no tienen clase, que no tienen que madrugar es cuando no hay fútbol. Cuando están estudiando, los martes, los miércoles, los jueves, se acuestan a las tantas, viendo la champions, la europeleague, luego llegan a clase hablando del partido y con cara y cuerpo de cansados. Ahora que es cuando podrían ir a ver un partido de su equipo, cuando la tele les podría entretener, los millonarios futbolistas, se van de vacaciones. ¡Es increible! A lo peor, tanto fútbol entre semana lectiva tiene que ver con el fracaso escolar.
    Los que hacemos arte, entretenimiento, no podemos estar de vacaciones como el resto de mortales. Cuando todos disfrutan, hemos de trabajar, para utilizar las horas de ocio de la mayoría para que llenen teatros, campos de fútbol... Pues nuestros futbolistas, como figuras que son, se van a Belén (Brasil y Portugal) a ser adorados, como ídolos de barro.
    En U.K. lo han entendido desde hace años y la Premier League -para eso es la primera- programa en estos días partidos de fútbol que se ven atestados de niños que con sus padres van a ver al Liverpool, al Arsenal, al equipo de sus preferencias. Y a unas horas decentes, mediodías y tardes, no como en España que me ponen partidos a las diez de la noche de un sábado o a las nueve y media de la noche de un domingo y, tócame els collons, de un lunes.
    Por cierto, Monse Rouco y Kiko Argüello, si saben que en Navidad los niños tienen vacaciones y junto con sus padres pueden acudir a esa aglomeración anual llamada encuentro con las familias cristianas. A pesar de las bajas temperaturas celebran una neocatecumenal misa con familias de toda la geografía, en la que los "kikos" se'n fan un mànec. Quin perill, Déu meu!
    Con todo y a pesar de todo, el 2013 será algo mejor que el que dejamos, por la cuenta que nos trae. Yo -que soy muy bíblico en este tema- digo que las vacas flacas duran siete años, como las gordas, y será el 2015 el punto de inflexión, para que las vacas comiencen a engordar con los brotes verdes, si antes y con los recortes no se mueren de hambre. Y una vaca que no come no da leche, ¿sabes, Rajoy? 

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