domingo, 20 de enero de 2013

Paraísos

     Hawai, Bombay, son dos paraísos, que a veces yo me monto en mi piso. Y si el piso está en la calle Génova de Madrid, el paraíso (fiscal) está en Suiza.
     Con el caso LB se ha traspasado la línea azul pepera y estamos al borde del abismo. Mi pregunta: ¿Cómo coño van a eliminar los paraísos fiscales? Si son los que han de menoscabarlos, los que los utilizan para esconder un dinero manchado de mierda. Cuánto ambientador se debe gastar en los bancos suizos para que al traspasar la puerta no huela a mierda, a podrido, a muerto.
    Y no escribo una palabra más sin hacer referencia a la frase que, estimulada por la derecha está en boca de alienados y presuntamente apolíticos (creen ellos/as), repiten una y otra vez: "todos los políticos/partidos son iguales", cuando cagan delante del ventilador para que la mierda salpique hasta el techo. ¡Pues NO!
     En la parte progresista de la sociedad hay sinvergüenzas como en otros lados, pero estos prevaricadores, estos ladrones de guante blanco son Rinconete y Cortadillo. Cuando salta la liebre, se la caza y a la olla. En la parte conservadora, no están los pilluelos, los rateros, está el mismísimo Monipodio que ha convertido a España en su patio. No es lo mismo el capo de un cártel de la droga, que el traficante al menudeo. Con droga trafican, pero no en las mismas cantidades. Y hablando en plata, no es lo mismo afanar 200.000 euros que 22.000.000 de euros. El delito no es el mismo, ni la pena puede ser la misma. A grandes males, grandes remedios.
     Y en la parte punitiva del tema, cuando se trinca a un camello, se le juzga y se le condena al desierto de una cárcel. Pero cuando se pilla al capo (con lo que cuesta), primero se intenta despistar a la opinión pública, se intenta ganar tiempo para que prescriba el (presunto) delito y todo quede disipado en la niebla del olvido.
     Pero si por una de esas casualidades de la vida, el caso llega a los juzgados de Madrid, Baleares u otro lugar de la piel de toro, existe una pléyade de magistrados que le ponen palos a las ruedas, jurados "populares" que azotan con pañuelos (¡uf, que daño! ¿Eh, Camps?) y en la cumbre de la pirámide, Gallardón, que con toda gallardía propone al Consejo de Ministros indultos a go-gó y ¡a la calle!, hayas atropellado y matado a un peatón siendo un kamikace al volante (y el caso te lo ha llevado ese bufete tan próximo a ellos) o hayas atropellado la razón de la democracia y la de su salud.
     Así no vamos. Porque los electores no castigan al corrupto si está a la diestra de Dios Padre. Caso contrario es si está a la siniestra. ¿Se imaginan esta sarta de "gürtels", de LB's en la izquierda? La sangre de la carnicería en las urnas habría desbordado todos los ríos, anegando nuestras calles y dejando tintados los dinteles de las puertas como en la décima plaga de Egipto.
     No son todos iguales, lo siento.
     Y por si a estas alturas al alguien no le han traído nada los reyes, en Galicia, está el rey Balta (no es un error) que te consigue un trabajo en la Diputación de Ourense, como el que bate un huevo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada