domingo, 29 de julio de 2012

2/4 millones de euros


     Conocí hace unos días un dato que me resultó escalofriante. Y mira que uno maneja números a diestro y siniestro. Pero cuando se manejan cifras con muchos ceros, parece que esto no vaya con nuestra economía doméstica, la del día a día, la más próxima a nosotros.
     El dato es el siguiente: el rescate a Cajamadrid y Bancaja, ahora llamadas Bankia,  nos cuesta a los/as pinoseros/as cuatro millones de euros, porque a cada español/a nos toca a quinientos euros, y como nosotros somos ocho mil empadronados, pues esa es la cuenta.
     Si esto es así, que lo será, me vino al momento de conocer este disparate, las críticas de los que rajaban por el último préstamo que aceptó el Ayuntamiento de Pinoso para saldar las deudas de los proveedores y quedar casi en paz con los suministradores de nuestro consistorio.
     Hubo frases como: ¿y quién les ha dado permiso para hipotecar al pueblo una vez más? Con mi aprobación que no cuenten, Pinoso no puede estar pagando dentro de diez años, un préstamo que nuestros hijos no han provocado, pero que pagarán los intereses.
     Y ahora digo yo: ese préstamo era una tabla de salvamento para que muchos negocios y empresas no siguieran sufriendo una crisis que les ahogaba en su presente y en su futuro. Al cobrar de este y otros Ayuntamientos, muchas empresas al borde del abismo han podido seguir manteniendo puestos de trabajo y continuar comerciando sus productos y/o servicios.
     Además este desfase presupuestario, cubierto con el préstamo que comentamos, lo han generado los políticos pinoseros. Estaremos más o menos de acuerdo, pero este problema generado por nosotros, debe ser solucionado por nosotros. Con cargo a hipotecar el futuro, de acuerdo, pero nadie podía esperar una ayuda a fondo perdido.
     Pero y lo del rescate ignominioso de la banca. ¿Qué culpa tienen los pinoseros? ¿Y los algueñeros? ¿Y los monoveros? ¡Ninguna! Pero como somos españoles de hecho y de derecho, al dividir esa astronómica cifra, salimos a quinientos euros per cápita.
     En cambio, hay gente que ve el problema de los dos millones e ignora el de los cuatro, porque los cuatro millones los pagamos entre todos, con la subida del IVA, el precio de los carburantes, los recortes en sanidad y educación, con el aumento de tasas académicas y disminución en las becas, con la minoración de la prestación de desempleo… ¡P’a qué más!
     Seamos críticos, pero en justa proporción: que no nos dé igual dos millones de euros que cuatro, porque es el doble y nuestro cabreo debería doblarse en justa proporción.

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