martes, 5 de junio de 2012

Difamando, que es gerundio


     Se dice de Lucrecia Borgia que aconsejaba a amigas o amigos difamar a algún enemigo como medio infalible para destrozarlo.
      Cuando en un medio de comunicación se publica, se opina o se hace eco de algo que no es verdad o no es exacto, simplemente por si acaso suena la flauta, que es como hacen música los burros, luego si se confirma que la noticia es un infundio, cuesta mucho resarcir el daño causado.
     Porque la calumnia es insidiosa y llamativa, la rectificación es indolente e insípida.
     Pero la insatisfacción congénita lleva a algunos/as a desear el mal ajeno, por ser incapaces de obtener beneficios de la vida que nos ha tocado, en suerte, vivir.
     Así, lo único que le queda al difamado/a es acudir a los Tribunales, que bastante saturados están por causas de delito mayor, que para andar enmendando la plana a correveidiles, incultos i barroers. (Esta palabra a buscarla en el diccionario para así aprender algo positivo hoy, ¿vale difamadores?)
    

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