martes, 17 de enero de 2012

García Sanchiz

     Federico García Sanchiz (Valencia 1887, Valencia 1964).
     Valencia fue el lugar donde nació y dio sus primeros pasos. Federico García Sanchiz recorrió el mundo entero haciendo de la elegancia de su palabra su principal herramienta para la cultura y el trabajo. Había escrito en Las Provincias en distintas etapas de su vida: impresiones, evocaciones, crónicas de viajes eran publicados esporádicamente en sus páginas, que se ocupaban con gran frecuencia de las andanzas internacionales del charlista. Pero el 15 de septiembre de 1963, cuando se confesaba ya cansado, regresó al periódico, respondiendo a la invitación de su director, José Ombuena; y lo hizo con un trabajo en el que recordaba su primera charla, en los lejanos inicios del siglo XX, por invitación de doña Emilia Pardo Bazán.
     García Sanchiz fue charlista, una profesión, por así decirlo, que él mismo acuñó con su quehacer, específico y en realidad inimitable. A mitad de camino entre la conferencia y el monólogo, el género de la charla nos remite a un tiempo donde el público llenaba teatros, grandes salones sociales, enormes aulas universitarias para asistir durante no menos de dos horas, al alarde oratorio, tan retórico como ameno, de un hombre que unía erudición, cultura, garra y una gran capacidad para dominar los recursos gestuales de comunicación con el público. Teatros como el Principal, si de Valencia hablamos, se han sido llenos muchas veces gracias al orador, que en una de sus últimas intervenciones, en los años cincuenta, llenó todas las salas del Ateneo Mercantil, durante tres días seguidos, de un público que seguía sus charlas a través de un circuito de altavoces.
     Los años veinte y treinta, y tras la guerra española hasta bien entrados los cincuenta, fueron los épocas de su gran triunfo. El conferenciante llevó a cabo extensas giras por todos los continentes y, singularmente, por los países de habla española: toda Iberoamérica adoraba sus charlas, que fueron muy bien remuneradas y que en ocasiones iban acompañadas de actuaciones musicales o de recitales de danza clásica española. García Sanchiz, que fue académico de San Carlos y miembro de la Real Academia de la Lengua, introdujo en el diccionario el término charla para su fórmula de actuación ante el público y el verbo españolear para definir su peculiar manera de esparcir por el mundo los valores culturales, artísticos, sentimentales y líricos del alma española clásica.
     Libros, viajes, distinciones académicas, recepciones, docenas de charlas y más docenas de habanos, jalonan treinta y seis años de actividad pública de un valenciano que alcanzó fama universal.
     En Pinoso tiene dedicada la calle que une la plaza del Doctor Fleming con la de Gabriel y Galán a la altura de la puerta de entrada del C.P.Santa Catalina.

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