jueves, 1 de marzo de 2012

Cantinas

     Se ha cubierto de gloria, una vez más. La Consellería de Educación, claro, con el tema de las cantinas de los institutos. Ha durado el experimento dos meses. Un ¡bluff!
     Las cantinas de los institutos era potestad de los consejos escolares de centro el adjudicarlas, y así se valoraban méritos y condiciones sociales para que se quedara con ella quien mejor y más lo necesitaba.
     Pero los próceres de la avenida de Campanar de Valencia, pensaron que si lo hacían ellos, la cosa sería más justa y además, quien ofertara más dinero al mes y más mejoras, sería el justo ganador de la convocatoria.
     Y así, en este curso, una empresa gana todas las cantinas que no se adjudicaron en septiembre pasado y se queda con un mini-monopolio en distintas poblaciones. Sospechoso que sea una empresa y no una distinta en Campello, Pinoso, Elda, Alicante...
    Yo conozco al cantinero del instituto del Plá de Alicante y a la cantinera de Pinoso, y en ambos casos la comunidad educativa estaba contenta contenta con ellos, llevaban varios años en el trabajo y eran como de la familia.
     Pues de golpe y porrazo, por ofertar quince euros más al mes que ellos, se queda con la contrata una empresa. Contrata el empresario a personal para que atienda todas las cantinas conseguidas, y en dos meses la empresa se disuelve y deja en la estacada al personal contratado y a los institutos que se quedan con la cantina cerrada, mientras los que han quedado segundos en el baremo toman posesión. De esta forma la cantinera de Pinoso volverá a la barra desde donde ha servido desayunos durante años a los alumnos del "José Marhuenda Prats".
     Mi reflexión para los zopencos que la han cagado. Primero: que concoce mucho mejor el percal el torero que el presidente, por lo que quitarle poder a los consejos escolares es una medida errónea, pero el afán de putear a la comunidad educativa de base se hizo manifiesto una vez más. Segundo: que las cantinas de los institutos dan trabajo y ganancias a una empresa familiar, pero no a una empresa que se queda toda la contrata, sin conocer el volumen de ingresos de cada lugar y si es rentable el contratar personal y además querer ganar dinero desde el despacho de gestión.
     Las cagadas se suceden y el que las sufre es el estudiante, las familias y sobre todo el consejo escolar, que ve mermada su capacidad de decisión y que desde la Consellería no se gana en eficacia.

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